A las 7.16 de la mañana, estoy ya con el c* arriba del tren para ir a trabajar. Paradójicamente, cada mañana dejo la pequeña ciudad de Bienne, con sus 50'000 habitantes, para dirigirme a trabajar en la pequeñisima ciudad de Neuchâtel, de 30'000 habitantes.
Neuchâtel es más pequeña pero, para mí, más bonita. Primer punto a favor: es una ciudad de habla francesa, con lo cual no sólo la comunicación me es mucho más fácil, sino que también la mentalidad de la gente es distinta: más abierta y sociable, más alegre. Otra de las ventajas de Neuchâtel es que se trata de una ciudad joven. No por su antigüedad, creo que es más antigüa que Bienne, sino por su población. Neuchâtel es una ciudad universitaria.
Yo trabajaba en Zurich y se me ocurrió la loca idea de buscar trabajo en Neuchâtel para poder ir a la Universidad. Tuve suerte de decidirme a mediados del 2008, justo antes que se manifestara la crisis, y empezé a trabajar en el nuevo puesto antes de terminar definitivamente el contrato en el viejo puesto. Así que por unos días tuve dos trabajos! Ahora que pienso todo lo que vino después con la crisis me digo, qué c* que tuve!
Estoy a punto de comenzar el segundo semestre de mi nueva vida universitaria, luego de haber cursado un semestre de "equivalencias", que afortunadamente aprobé (bueno, "casi", me queda un examen que estoy preparando ahora mismo) me preparo para comenzar el cursado del Master en Información y Comunicación de la Universidad de Neuchâtel.
Cuando trabajaba en Zurich tenía 1.15 de tren hasta llegar allí. Ahora tengo 16 minutos de tren. Y como venía diciendo que a las 7.16 (horario suizo) estoy con el c* arriba del tren, me levanto a las 3.30 para estudiar.
En la universidad aquí, nada está hecho para gente que trabaja. Por eso, muchos de los cursos los sigo durante las horas laborales, empiezo a trabajar muy temprano en la mañana, tomo una pausa larga al mediodía (cuando los cursos caen en ese horario) y a las 14.00 vuelvo a la oficina hasta las 18 hs. Además, tengo dos tardes libres por semana para seguir los cursos.
La "slight difference" de esta etapa de formación en mi vida, es que ahora no soy una estudiante que trabaja, sino, una laburante que estudia. Pero esas sutilezas las ve uno, los demás no. Para la universidad soy una estudiante. Trabaje o no trabaje, es mi problema. Para mi empleador soy una empleada, estudie o no estudie es mi problema. Incluso, se instala la sensación que como no estoy en la oficina dos tardes por semana llevo una vida más descansada que los otros. Pero no es así. Llego antes y me voy después que todos, para cumplir con las horas laborales, y mientras ellos duermen, yo me ocupo de mis estudios. Claro que nunca demuestro lo cansada que estoy, por eso se pueden llevar la impresión equivocada. Asumo los problemas que me he buscado yo solita, y mi regocijo es pensar todo lo que va a cambiar mi vida cuando la cosa empieze a pintar.
Lo cierto es que no espero a terminar el master para dejar la oficina donde trabajo. Mi meta es estar atenta a las posibilidades que se me puedan presentar durante el cursado, a la gente que pueda conocer en el camino. Mientras tanto no me pesa hacer este esfuerzo, me gusta la idea de pensar que lo hago para mejorar. Y aunque no duermo casi, todos los días a las 7.16 voy en ese tren soñando despierta imaginando el futuro de mi vida.
Y como dicen por ahí, sarna con gusto...
Tags:
personal reflexionesEtiquetas: en la oficina shhh