Disconformidad

No se trata de un anti-conformismo adolescente, aunque en algún punto se le pueda parecer.
Es, en realidad, una sensación de malestar cuando pienso.
Nada me conforma.
Es muy incómodo, porque me doy cuenta que no se puede vivir así.
Creo que debe ser algo pasajero, algo quizá relacionado con mi edad. Quien sabe. No es algo del otro mundo lo que me pasa, por algo existe una palabra para nombrarlo. Seguramente haya por ahí otras personas con esta misma sensación.
Pero eso no me ayuda en nada.
Estoy disconforme.
Cuando pienso en todo lo que hubiera querido hacer... y con el tiempo me voy dando cuenta que quizá no será posible... Lo que una vez me pareció un infinito espectro de posibilidades por delante, se ha ido reduciendo. Cada vez más.
Cada decisión tomada cierra el paso a un montón de esas posibilidades. Caminos que quedarán sin recorrer.
Uno se va formando a medida que avanza en su camino. Uno es las elecciones que ha hecho. Y aunque alguna vez se haya dicho a sí mismo, para conformarse, que si algo no funcionaba, luego se podía volver a intentar; con el paso de los años, se va dando cuenta que las chances se van acortando.
Sin duda uno debe pensar antes de elegir algo importante. Porque las oportunidades que quedarán atrás probablemente no se volverán a presentar. Todos elegimos. Yo he elegido. Y he sido feliz. He sido infeliz también.
Muchas veces sucede que uno deba elegir entre dos cosas nada agradables. Uno tiende a elegir lo menos malo. Y el resultado no puede dejarlo conforme. Quién se conforma con lo menos malo?
Es cierto, uno se acostumbra. Pero le queda a uno ese sabor amargo. Esa pesadez en el ánimo. Y todas esas preguntas dando vueltas. Las hipótesis contrafácticas. Como hubiera sido si...
Pero pensar es peor. De a poco, uno va intentando evitar pensar, para no amargarse. Esa es la peor etapa. Porque, desgraciadamente, uno se acostumbra a no pensar.
Entonces, la disconformidad se instala. Y se queda a vivir con uno. A partir de ahí todo se vuelve un infierno. A uno no hay nada que le venga bien. Por más que intente, de mil y un modos, de salir adelante, todo parece quedarse en el mismo lugar. Y uno se olvida de disfrutar. Uno se olvida de vivir.
Tags: personal reflexiones



<< Home